miércoles, 10 de agosto de 2016

Estrategia para ser más creativo y mantener tu inspiración: no te comas el tarro, llénalo de ideas


“Buscando las palabras se encuentran las ideas”
Joseph Joubert

¡Clic! Así suena un interruptor. Es el sonido de la chispa, el antecedente de la luz.
Iluminar nuestro hogar está muy bien, pero muchas veces, a lo que verdaderamente nos gustaría dar luz es a nuestros problemas. Para ello necesitamos una solución, una idea, un ¡clic!.

Sin embargo, cuando se trata de nuestra mente, las cosas no funcionan accionando un botón. Las ideas son imprevisibles. No te asisten cuando más las necesitas, aparecen cuando menos las esperas. Pero, ¿cómo se produce una idea?

Quizá esta comparación te ayude a entenderlo: ¿Recuerdas lo de dibujar uniendo los puntos? Es impresionante ver como una sola línea que conecta distintos números da lugar a imágenes tan hermosas y complejas.

En nuestra mente pasa algo similar cuando se nos ocurre una idea. Digamos que cada uno de esos puntos representa algo de lo que conocemos (un objeto, una persona, vivencias, pensamientos, emociones…).

Aunque no seamos conscientes e incluso no lo recordemos, todos estos puntos están siempre navegando por nuestro subconsciente. Son como peces en un enorme acuario que van de aquí para allá sin rumbo aparente. Representan todo lo que somos y sabemos, aunque muchas veces carezcan de significado en sí mismos.

Son las conexiones entre ellos las que les dan un sentido, la imagen que vemos después de unir todos los puntos. Esa imagen, es una idea. Dicho de otra manera, las conexiones que se producen entre los conceptos que rondan en nuestra mente dan lugar a las ideas. 

Cualquier palabra, sensación, pensamiento o recuerdo nos puede llevar a ellas y, probablemente, ocurrirá cuando más distraídos estemos de nuestro problema.
Forzar la aparición de una idea puede que no te lleve a buen puerto. Sin embargo, con algo de tiempo y utilizando distintas estrategias podrás inducirla. Esto es lo que quiero contarte hoy.




El tarro de las ideas es una estrategia creativa que te proporcionará una buena reserva de ideas e inspiración. La puedes utilizar para tu trabajo, tus posts, tu vida personal, etc. A continuación, te explico detalladamente cómo ponerla en práctica:

NECESITARÁS:
·      - Un tarro (o cualquier recipiente similar)
·      - Papel
·      - Lápiz

1. CONSTRUYENDO EL TARRO: coloca en tu mesa de trabajo o en algún lugar a la vista un tarro vacío. Cada vez que te apetezca, escribe una palabra en un trozo de papel, dóblalo e introdúcelo en él. Es importante que no descartes nada, cualquier palabra que te venga a la cabeza es válida. Cuando tengas más de cinco puedes empezar a poner esta estrategia en práctica, pero no olvides seguir llenando el tarro. Cuantas más palabras tengas, más combinaciones podrás obtener en el siguiente paso.

2. EL AZAR ENTRA EN JUEGO: elige o pide a una mano inocente que coja cinco papelitos del tarro. Lee las palabras que contienen y anótalas en un lugar que siempre tengas a mano ( tu agenda, móvil, un cuaderno de anotaciones...). Vuelve a meter los cinco papelitos en el tarro, así tendrás la oportunidad de que salgan en otra combinación.






3. UNA SEMANA IDEAL: en el mismo lugar en el cual anotaste las cinco palabras, apunta todas las ideas que te vengan a la mente al pensar en esas palabras. Intenta combinarlas, busca características comunes, piensa y anota los recuerdos que te traen esas palabras, qué sientes cuando piensas en ella, a quién te recuerdan, etc. 
Tómate una semana para anotar todo lo que se te ocurra. No dediques un tiempo exclusivo a ello, simplemente piénsalo mientras paseas, al comer, durante la ducha, conduciendo, al irte a dormir…

Está demostrado que nuestro cerebro consume mucha energía cuando intentamos pensar en cosas nuevas. Tómalo con calma. Deja a un lado los pensamientos negativos y las presiones. Dedica una parte del día a hacer algo que te relaje. Esto no es una perdida de tiempo, es una forma de dar paso a las grandes ideas.
Para sacar el máximo partido a esta parte, guíate de estos cinco puntos:

Siempre preparado: ten a mano papel y lápiz en cada momento. Nunca sabes cuando te puede abordar una gran idea y no es plan de que la dejes escapar. 

Todo vale: no juzgues, evalúes ni descartes nada de lo que pase por tu mente. Por muy loco que te parezca, anótalo. "Las mejores ideas llegan en forma de bromas. Haz tu pensamiento lo más divertido posible" (David Ogilvy).

Tiempo al tiempo: no releas nada de lo que has escrito durante la semana en cuestión. Espera al siguiente y último paso de la estrategia.

Cantidad vs. Calidad: en este caso, mejor cantidad que calidad. "El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura" (Miguel de Unamuno). Cuantas más ideas tengas, más posibilidades tendrás de llegar a la solución.

Flexibilidad mental: las primeras ideas que te vendrán a la cabeza probablemente serás las más típicas y comunes. Abre tu mente, permite que sea flexible y dale una oportunidad a todo lo que se te ocurra. Ve más allá de lo convencional y acércate a lo original. 

4. REVISIONES Y DECISIONES: llega el momento de elegir, descartar, relacionar… Revisa todas las anotaciones que has hecho a lo largo de la semana. Selecciona las ideas que más te convenzan, tacha las que no te parezcan tan interesantes, relaciona distintas ideas con el fin de buscar una mejor, pregunta la opinión a alguien que creas que te puede ayudar, etc.
No pienses en esas ideas que tienes como la solución final, simplemente elige las más interesantes y llévalas a cabo. Durante su desarrollo verás que irán cambiando y tomando forma en base a tus objetivos.

Ahora solo queda poner en práctica esta estrategia. Como dice Franklin D. Roosevelt: “Es de sentido común elegir un método y probarlo. Si falla, admitirlo francamente y probar con otro. Pero, sobre todo, intentar algo”.

Feliz semana,

Noe


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