Thursday, August 18, 2016

Comparaciones y creatividad. Primera parte: las comparaciones son odiosas y bloquean tu creatividad.



Me encantan las pequeñas grandes historias, esas que te hacen reflexionar y cambiar el modo de ver las cosas, las pequeñas historias que guardan grandes enseñanzas. Quizá conoces ¿Cómo crecer?, de Jorge Bucay, pero si no es así, tómate unos minutos y disfrútala:

Un día, un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino. Volviéndose al pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid. La vid se moría porque no podía florecer como la rosa y la rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el roble. Entonces, encontró una planta, una fresa. Estaba floreciendo y más fresca que nunca. El rey, extrañado, preguntó:
-¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
-No lo sé, respondió la fresa. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste querías fresas. Si hubieras querido un roble o una rosa los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser fresa de la mejor manera que pueda".           

Las comparaciones son odiosas, sobre todo cuando uno queda en el lado más desfavorecido. Aún así, la mayoría de las veces somos nosotros mismos los primeros en compararnos. Comparamos nuestro físico, personalidad, situación sentimental, éxito laboral… Muchas veces pasamos más tiempo comparándonos que centrándonos en nuestros objetivos y metas. Ser una fresa no siempre resulta sencillo, ello implica confiar en nuestro valores y virtudes y en apreciar nuestro trabajo. Suele ser más fácil sobrevalorar el trabajo de los demás e infravalorar el nuestro. Yo caigo a menudo en ese error, así que intento tener en cuenta tres cosas que siempre me ayudan:

Cada uno es como es. Algunos se concentran durante horas en una misma tarea, otros solo aguantan unos minutos; algunas personas nacen sabiendo cuál es su verdadera pasión, mientras que otras tardan años en encontrarla y hay gente que consigue el éxito en unos meses, pero no olvides que grandes figuras de la historia triunfaron incluso después haber pasado a mejor vida. 
No hay que desesperarse, lo importante es ir a nuestro ritmo. Yo soy hiperlenta trabajando. He intentado luchar contra ello y avanzar al mismo tiempo que los demás, pero lo único que he conseguido es estresarme y frustrarme. Respetando mi propio ritmo saco la versión más rápida de mí misma. No puedo avanzar como otras personas, es algo que no está en mí y las prisas me alejan de los resultados que quiero obtener. 
En un principio veía esto como un contra, pero con el paso del tiempo he aprendido a transformarlo en un pro. Probablemente tardo una semana en hacer lo que otros hacen en un día, pero en ese tiempo también me percato y aprendo cosas que otras personas obvian o dan por hecho. Para mí la clave está en conocerte y saber de qué manera funcionas mejor, respetarlo y sacar partido a tu forma de trabajar.

Nuestras circunstancias y las de los demás. No utilices tus circunstancias como excusas. Piensa que siempre hay personas en una situación peor que cumplen sus sueños y al mismo tiempo nos dan una lección de vida. Algunas circunstancias excusas que nos gustan mucho son: “ya soy muy vieja”, “no tengo tiempo”, “es que tengo hijos y obligaciones”, “yo no tengo talento”… Saca el lado bueno de todo esto. 
Si eres vieja, comparte tus experiencias; si tienes hijos, aprende de ellos; si no tienes tiempo, algo está fallando, tendrás que aprender a decir que no a algunas cosas y sí, todos tenemos talento, la cuestión es buscar en qué somos mejores y qué nos gusta hacer realmente. 
Es más fácil y cómodo pensar que otros logran sus sueños porque sus circunstancias son mejores, pero hay muchas historias detrás de personas con éxito que nos dejarían boquiabiertos. En definitiva, no se trata de cambiar nuestras circunstancias, la idea es sacarles partido para alcanzar nuestros objetivos.  
A veces, las cosas simplemente son así. Esto es como cuando tu madre te decía: “Porque lo digo yo y punto”. Pues lo mismo. En ocasiones, la vida es así y no hay más tutía. Lo que te quiero decir es que, a veces, la clave del éxito consiste en estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado. 
Se puede ver así o también decir que hay gente con suerte, con estrella, etc. No podemos pretender ser una de esas personas. A veces suena la flauta y ocurre, pero lo mas común es tener que trabajar y dedicar mucho tiempo a cumplir nuestros objetivos y sueños
No te desanimes por ello. Lo bueno de luchar con uñas y dientes por algo es que la recompensa siempre es mayor. 
Para no cansarte, he dividido esta entrada en dos partes. En la segunda parte te cuento que hago yo para lidiar con esta situación. Son ideas muy simples que me funcionan y espero que a ti también te puedan ayudar.

¡Ánimo!


Image Map

No comments:

Post a Comment