jueves, 19 de enero de 2017

Garabatoterapia #1: La lavadora de los pesimistas

Garabatoterapia #1
¡Feliz año a todos! Espero que hayáis tenido unas bonitas Navidades o, si sois de los que las odiáis, que se os hayan pasado rapidito. Para mí han sido las primeras fuera de casa. No tener a toda la familia y amigos cerca las han hecho un poco agridulces, pero también hemos vivido muchas aventuras en el oeste. Ya os contaré con más detalle otro día.

Hoy quiero hablar de ese apartado de mi blog al que llamo Garabatoterapia. Partiendo de que esta palabreja no existe oficialmente, voy a explicaros qué significa para mí y cuando empecé a utilizarla.

Hace tiempo comencé a dibujar y escribir como medio de escape y desconexión.
Cuando estaba estresada, frustrada o simplemente tenía un mal día, dibujar me relajaba, me permitía desconectar e incluso me hacía reír.

A este tiempo de lápiz y papel a solas conmigo lo llamé Garabatoterapia. Lo de garabato porque cualquier dibujo, por muy simple que fuese, cumplía su función y lo de terapia por lo bien que me iba para paliar los malos momentos o simplemente desconectar y descubrirme a mí misma a través de dibujitos y palabras.

En Año Nuevo la vida simplemente continúa, pero a los seres humanos nos encanta ponernos filosóficos, místicos y marcarnos nuevos propósitos. ¡Ay, cómo me gustan lo nuevos propósitos! Y oye, cómo me cuesta cumplirlos…

Bueno, pues haciendo caso a las tendencias del cambio de año, me he propuesto dar más protagonismo a los pensamientos positivos. Para ello os traigo hoy la primera página oficial de Garabatoterapia: La lavadora de los pesimistas.

¿Qué mejor manera de limpiar nuestra mente de pensamientos negativos que echarlos a lavar como si de ropa sucia se tratase? Lavarlos, dejarlos que se aireen, que el sol les de un poquito de luz y… ¡Tachán! Pensamientos positivos.

Muchos diréis “Si todo fuera tan fácil en esta vida…” Otros pensaréis que estoy como una cabra (que tampoco andaríais mal encaminados…). Sin embargo, la verdad es que estos ratitos de sentarme a reflexionar, escribir, dibujar y hacer metáforas sobre mí, mis problemas, mis alegrías o mis historias me han ayudado tanto que no puedo dejar de compartirlo.

Mi objetivo es que puede ayudar a otras personas y estoy convencida de que así será, aunque solo sea a una más. Seguiré compartiendo mi terapia de cuando en cuando. Por ahora os digo, señoras y señores, pasen y prueben. Dibujen sus problemas y pinten sus soluciones.

La mejor terapia es la más barata. Lápiz, papel, un poquito de fe en lo que estamos haciendo y funcionará, pero no como los detergentes que salen en la tele. No, no, funciona de verdad.


2 comentarios:

  1. Pues sí, toda la razón. Yo también lo he hecho alguna vez, recurrir a dibujar, como terapia, y sí, te sientes mejor al final :)

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  2. ¡Qué bueno, Sara! La verdad es que funciona :D. ¡Gracias por comentar tu experiencia!

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