jueves, 9 de marzo de 2017

Bailemos para siempre

Bailemos para siempre
Bailemos como si fuera la última vez, la última oportunidad, la última noche. Suena la música. Liebesträume, de Liszt. Luz cálida y tenue en el salón. La chimenea no está encendida. Siempre olvidamos comprar leña, ¿verdad? Pero no importa, porque no hace frío cuando existe la posibilidad de abrazar y ser abrazado. Solo imaginemos el crujir de la madera por la acción del fuego. Todo es perfecto porque, ¿recuerdas?, es la última vez. Las primeras veces no son siempre buenas, pero las últimas son inmejorables. Bailemos pues. Sujeta mi cintura, yo me dejaré caer. Sé que no vas a soltarme. Te ríes, me río. No sabemos bailar, solo hacemos que sabemos. Pero no importa, porque es el último baile. Y cuando sabes que algo no volverá a repetirse desaparece el miedo, la vergüenza, la pereza…  Solo bailemos. Bailemos para siempre.


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